Comprar por
Plazas
Precio
SOFÁS

SOFÁS

65 artículo(s)

65 artículo(s)

  1. 12
  2. 24
  3. 36
  4. 48
  5. 72

SOFÁS: EL CENTRO DE RELAX

El sofá es una pieza central en la decoración del salón y, por extensión, de toda la casa. Es por lo tanto muy importante escogerlo de forma cuidadosa para adecuarlo exactamente al espacio, el estilo y las necesidades de nuestra vivienda. En este apartado repasamos algunos de los factores que hay que tener muy presentes antes de hacer ninguna elección.

Cómo elegir un sofá

Hay que tener muy clara la zona donde se va a colocar el sofá. El espacio disponible nos dará una primera pista sobre el ancho que podemos disfrutar. Para comprobar si un ancho determinado cabe en un salón se puede hacer una plantilla con papel de diario y presentarla en el suelo a fin de comprobar el efecto y los espacios de circulación que deja la pieza.

También hay que tener en cuenta la relación del sofá con el resto de muebles, sean butacas, mesa de centro, chimenea o televisor. Ello permite, junto a la ubicación, acabar de definir las dimensiones de la pieza. Casi todos los fabricantes ofrecen modelos modulares de anchos variables. Si queremos utilizar la sala como un espacio para descansar, lo ideal es colocarlo frente al televisor, si se busca emplearlo para sesiones de lectura entonces buscaremos un lugar tranquilo.

Un sofá en L con chaise longue se verá organizado en cualquier sala de estar, y además funciona como un divisor entre la sala y comedor. Cuando se dispone de pocos metros hay que optar por sofás rectangulares combinados con sillones ligeros.

La influencia del estilo viene dada por el que impere en el resto de la estancia, pero hay que tener muy en cuenta que el sofá es una pieza central y aunque se admiten contrastes, el aspecto del sofá condiciona poderosamente el conjunto de la estética. Los sofás funcionales, con pocos ornamentos, son ideales para una casa actual y tienen la ventaja de que nunca pasan de moda.

La elección del tejido es lo más difícil, pero siempre hay que procurar que se trate de telas resistentes, sufridas y, por supuesto, desenfundables para lavarlas al menos una vez al año.